10/24/2026
Hace poco recibà una carta que escribà para mi “yo del futuro” durante el IMC del año pasado. Al volver a leerla, me emocioné al ver que varias de las cosas que escribà ya forman parte de mi vida.
EscribĂ que querĂa dar clases en el Instituto BĂblico y preparar talleres de liderazgo para diferentes iglesias. Tres meses despuĂ©s, comencĂ© a dar clases. Y hoy tambiĂ©n estoy viviendo nuevas oportunidades para compartir, capacitar y servir a otros.
En aquella carta tambiĂ©n me recordĂ© que querĂa ser más disciplinada, constante y seguir agregando valor a las personas. TodavĂa sigo creciendo en esas áreas, pero ver lo que Dios ha hecho me recuerda que vale la pena dar cada paso.
Escribir una meta no hace que todo suceda automáticamente, pero nos ayuda a darle claridad a lo que anhelamos y a comprometernos con el proceso. Cuando ponemos nuestros sueños en las manos de Dios y caminamos con fe, disciplina, constancia y resiliencia, podemos avanzar mucho más de lo que imaginamos.
No desmayes. Sigue preparándote, trabaja por tus sueños y sĂ© fiel en cada paso, aunque todavĂa no veas todo el resultado. A veces, aquello que hoy escribes con esperanza, mañana será parte de tu testimonio. 🙏✨
ÂżQuĂ© meta te gustarĂa escribir hoy para tu “yo del futuro”?