20/06/2026
Últimamente está muy de moda eso de ser un “papá presente” y claro que está chingón
Yo tengo tres hijos y no hay nada que disfrute más que estar con ellos pero te voy a decir algo, estar presente no es suficiente.
Porque estar presente siendo un hombre fracasado tampoco es un gran regalo, es duro, pero es la verdad.
Estar todos los días sentado en el sillón viendo netflix, tomar cerveza todo el fin de semana, estar pegado al celular ignorando a tus hijos mientras las deudas se acumulan y faltan cosas en la casa, eso es estar presente, pero no es admirable.
Ser un papá amargado, derrotado, sin energía y sin propósito, también es estar presente pero la pregunta es…
¿Qué les estás enseñando?
Porque los hijos aprenden más de lo que nos ven hacer que de lo que escuchan
Nos ven como comemos, nos ven si trabajamos o no, nos ven como tratamos a su mamá, nos ven como reaccionamos cuando las cosas salen mal.
Nos ven si hacemos ejercicio o si nos rendimos, nos ven crecer o nos ven estancarnos.
No se tú pero yo no quiero que mis hijos recuerden solamente que su papá siempre estaba.
Quiero que recuerden quién era su papá.
Que lo vieron trabajar.
Que lo vieron prosperar.
Que lo vieron liderar.
Que lo vieron levantarse cuando se cayó.
Que lo vieron ponerse metas.
Que lo vieron ejercitarse y cuidarse
Que lo vieron convertirse en una mejor versión de sí mismo.
Porque al final, los hijos no necesitan un papá perfecto, gracias a Dios. Porque ninguno lo somos.
Pero sí necesitan un papá que avance
Un papá que crezca
Un papá que tenga algo digno de ser imitado
Y te lo dice alguien que tiene tres hijos y que todos los días se equivoca,pero que también todos los días se esfuerza
La meta no es ser un papá perfecto, la meta es ser un papá chingón
Y eso no se logra nomás estando, se logra construyéndote porque tus hijos no solo merecen tu tiempo, merecen tu mejor versión.
Y si te llegó, no te agüites…
De corazón, de un papá a otro papá, seamos papás chingones.