11/05/2026
Aumentos a las metas de recaudación: la presión del SAT sobre los contribuyentes.
Cada año, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) enfrenta el mismo reto: aumentar la recaudación. Para 2026 la meta de recaudación corresponde a 5.8 billones de pesos, lo cual representa un incremento de casi el 10% , respecto de los 5.3 billones de pesos que fueron fijados para el ejercicio fiscal de 2025. Esto no es una meta menor, ya que de ello dependen programas sociales, infraestructura y, en general, el funcionamiento del Estado.
En los últimos años, México ha apostado por un modelo de fiscalización cada vez más sofisticado. La facturación electrónica a través de CFDI, las declaraciones prellenadas y el cruce automatizado de información han convertido al sistema tributario en una maquinaria altamente eficiente.
A primera vista, esto parece un gran avance, en virtud de que un sistema más eficiente reduce la evasión y, en teoría, esto debería traducirse en un sistema más justo.
Pero la realidad es más compleja, la necesidad constante de cumplir metas crecientes de recaudación ha llevado a un endurecimiento progresivo en los mecanismos de control. En la práctica, esto se traduce en un fenómeno preocupante: el contribuyente ya no solo debe cumplir con sus obligaciones, sino que también debe demostrar continuamente que no está incurriendo en irregularidades.
Errores en facturación, discrepancias menores o incluso interpretaciones distintas de la norma pueden detonar revisiones, requerimientos o bloqueos operativos. Para una gran empresa, esto puede ser manejable, pero para una persona física o un pequeño negocio, puede convertirse en una carga administrativa abrumadora.
Aquí surge el cuestionamiento de si el sistema está diseñado para facilitar el cumplimiento o solamente para maximizar la recaudación. Para la autoridad, recaudar más es necesario, pero hacerlo sin considerar el impacto en quienes sostienen el sistema puede terminar erosionando la voluntad de cumplir.