08/11/2025
El 03/oct/25 psicografié el relato de un espíritu anónimo que quiso compartir con nosotros su experiencia, con la intención de que aprendamos algo de ella.
Soy un espíritu que falleció hace varias décadas humanas.
Todo sucedió muy rápido. Iba conduciendo un camión con pasajeros, pasadas las 23:00 horas, no veía bien la carretera. En un momento perdí el control y no pude frenar. Cuando reaccioné, ya era tarde, varias personas inocentes perdieron la vida en el accidente. No pensé que, aunque no hubiera sido apropósito, tendría que compensar esas pérdidas cuando pudiera.
Al despertar fuera de mi cuerpo, estaban parientes míos que no había visto antes, pero me reconocían y me auxiliaron. Aunque yo no entendía nada, pude notar que estaban preocupados por mí, veía sus ojos y percibía lo que sentían, cosa que nunca me sucedió como humano.
Pasaron años para que me adaptara al plano espiritual. No quería aceptar que había dejado de ser humano, quería continuar, quería que un día despertara y que todo hubiera sido un sueño, pero no sucedió.
Cuando acepté que no volvería, todo cambió, fue como si hubiera vuelto a nacer, pero con conciencia a diferencia de un bebé.
Supe que tenía que hacer algo que resarciera el daño de las vidas que me llevé con el accidente y aunque no sabía cómo, cuando ni donde, pregunté a cada ser que creía que podría ayudarme, pero nadie supo que debía hacer, ya que cada camino es personal: debía ser yo quien lo descubriera y dejé pasar mucho tiempo pues esperaba que la respuesta llegara sola, cosa que no sucedió.
Estando como espíritu errante, vi a dos ¨niños¨ jugar en un campo. No pensaba acercarme, pero algo me atraía fuertemente, una energía inexplicable, así que me vi forzado a ir, sin que ellos me notaran. Al dejar de resistirme, entendí porque había sido llamado. Pude reconocer que eran 2 personas del accidente que seguían confundidas.
Sabía que tenía que ayudarlos, pero aún estaba perturbado con mi propia muerte, ¿cómo podría explicarles con calma algo que aun a mí me afectaba?
Quise dejarlos ahí y retirarme, pero pude ver como dejaría atrás algo que no debía, sabía que era algo que en algún momento tendría que hacer y entendí que esa era la respuesta que había estado preguntando a otros.
Regresé y noté que aunque no parecían vivos, tampoco lucían como espíritus, estaban confundidos, jugando a flotar como si su inteligencia estuviera muy limitada, aunque no parecían pasarla mal.
Me tomó mucho tiempo hacerlos entrar en razón. A medida que recobraban lucidez, dejaban de lucir como niños y su apariencia se volvía a la que tenían como humanos. Tenían vagos recuerdos de su vida terrenal, pero ya no se familiarizaban con ella, a diferencia de mí, que no me percibía como desencarnado. Pensé que mi trabajo con ellos había terminado así que me propuse buscar a otros que también fueran víctimas de mi desastre.
Para mi sorpresa, los demás ya no estaban confundidos y sabían que eran espíritus, lo cual hacia más difícil que yo pudiera ayudarles, pues se encontraban mas avanzados que yo, pero de alguna manera irónica, yo les seguía debiendo. Quise ofrecerles algo, pero no aceptaron nada, pues no sentían que pudiera saldar un error con algo como si fuera una moneda de cambio.
Ellos pensaban que ya no necesitaba pagarles pues todo sucedió porque así debía haber sido y no me tenían rencor pues solo fui el medio, pero mi deuda seguía ahí.
Tuve que dejar pasar más tiempo para poder descubrir como ayudaría a CADA UNO, pues cada ser era diferente y aunque los dos primeros fueron juntos por ser tan afines, el resto fue más complejo.
No podría volver a encarnar hasta haber saldado mi deuda.
El tiempo humano es muy diferente al de aquí. Si hubiera sabido lo complicado que seria pagar una vida, hubiera tenido más precaución al manejar ese camión, pues yo sabía que era peligroso, pero no le di la importancia que debía y eso me costó demasiado y no solo a mi sino a todos los que se vieron afectados.
Si estuviera vivo, me tomaría el tiempo de revisar que las condiciones de una unidad estén bien, porque ese pequeño tiempo no se compara a décadas de buscar y buscar personas o maneras de devolverles el equivalente a algo que no se puede devolver. Acá no siempre hay respuestas, pero si muchas preguntas.
No muchos ayudan porque muchos tampoco saben y si no tienes conocidos, vas a pasarla difícil, como yo. Mis familiares lejanos solo me recibieron, pero ellos también tenían cosas que hacer, cada quien tiene su camino, coincidimos, pero siempre debemos continuar por nuestra parte.
Uno de los accidentados más difíciles de ayudar fue uno que ya había encarnado. Se encontraba bien posicionado así que no le faltaba amor ni cosas materiales, lo que me dejaba muy pocas maneras de ayudarle. Tuve que estar atento a cada necesidad o peligro que pudiese presentar, lo cual era escaso y cuando sucedía, no me daba tiempo de reaccionar.
Es así como algunos se vuelven ¨ángeles de la guarda¨. No necesariamente son seres elevados, guías espirituales o familiares desencarnados. Tambien pueden ser seres conocidos o no, que buscan saldar una deuda con un encarnado.
Me sentía más como una molestia que como un ayudante, pero, aunque no me veían de la forma que yo me percibía hacia ellos, sabía que mi insistencia tampoco les brindaba entusiasmo.
Para saldar la deuda con otro afectado, tuve que pedir asistencia a un ministro para que pudiera obsequiarle algo que aceptara, aunque no me salió gratis. Tuve que trabajar para merecerlo, lo cual sabía que me tomaría más tiempo que esfuerzo. Pude ¨juntar¨ suficiente para una salida de la región en la que habitamos, como un boleto de avión a otro país. Me sentí tentado a usarlo para mí, pero sabía que si lo usaba yo, la deuda me perseguiría a donde fuera, así que se lo di, ya que sabía que le serviría, pues lo había investigado y conseguido específicamente para él.
El último accidentado para terminar mi misión, fue un ser que no deseaba verme, parecía que le recordaba su muerte. Le pedí ayuda a esa fuerza que me ayudaba a averiguar la forma de saldar mis deudas, pero no se presentaba cuando yo quería. Era desesperante no saber cuando iba a sentir ese llamado y sucedía siempre que menos lo esperaba.
Di con un familiar de él, yo no lo conocía, pero de alguna manera, los que tienen mas tiempo aquí, saben quien eres, los motivos por los que haces algo o estas en alguna parte sin haber hablado con ellos antes. Muchos ayudan por amor o de manera natural, casi como algo sistemático, no por que tengan una deuda. Es como si así estuvieran programados, ya que nada les cuesta y es con total desinterés, sin sentir orgullo de ello.
Pensé que ahora también tendría una deuda con él, pero con una sola oración me liberó de ella.
Fue impactante saber que se podía liberar de deudas a alguien con solo una oración desde el corazón, pero por ignorancia no lo hacen o porque no les nace.
Ese espíritu me dijo que le regalara un recuerdo a su familiar, cosa que tampoco me salió gratis, tuve que trabajar por más tiempo para un ministro distinto para que me otorgara un recuerdo que simpatizaba con mi situación, para dárselo a ese espíritu que no deseaba verme.
Fue así como logró entenderme y perdonarme, liberándome de la deuda.
Aquí termina, espero que esto les haya dejado algo como me dejó a mi.
Gracias por leer.
-Karolina S.
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