13/08/2026
CUANDO MUESTRAS UNA CARA A LAS CÁMARAS Y OTRA A LA CIUDADANÍA
Circula en redes sociales una entrevista relacionada con Industria y Comercio de Valle de Chalco que, desde mi opinión y, como les gusta decir por ahí, “en honor a la verdad”, deja más preguntas que respuestas. Pero la entrevista, en realidad, es lo de menos. Lo verdaderamente preocupante es lo que parece esconderse detrás de ella.
Porque mientras algunos creen que con una cámara enfrente pueden construir una versión conveniente de los hechos, la ciudadanía observa, pregunta y empieza a identificar quiénes aparecen, quiénes defienden, quiénes callan y, sobre todo, a quién terminan beneficiando determinadas actuaciones.
Y aquí está el verdadero problema: ¿quién está detrás? ¿A quién responden? ¿Qué intereses están protegiendo?
Porque podrán intentar ocultarlo, minimizarlo o disfrazarlo de una simple estrategia de comunicación, pero cuando las acciones comienzan a favorecer de manera descarada a determinados grupos de intereses creados, resulta cada vez más difícil convencer a la ciudadanía de que todo es casualidad.
Valle de Chalco no pertenece a ningún grupo y mucho menos pertenece a ningún cártel político. Valle de Chalco le pertenece a su gente.
Y eso parece ser precisamente lo que algunos olvidan.
El problema no es una entrevista. El problema es que mientras se intenta proyectar una imagen frente a las cámaras, en las calles continúan las denuncias de comerciantes y ciudadanos que aseguran enfrentar cobros, presiones, amenazas y actuaciones que consideran abusivas.
El llamado “terrorismo fiscal” no desaparece porque alguien salga a dar explicaciones. El abuso, si existe, no deja de ser abuso porque se presente una versión amable frente a una cámara.
Y tampoco vamos a fingir que no vemos lo que ocurre.
Porque sí sabemos observar. Sí sabemos preguntar. Y sí sabemos identificar cuándo determinados intereses parecen estar siendo beneficiados.
Y aquí quiero ser muy claro: cuando hablamos del “CárteI Barrera”, no lo estamos mencionando como una simple ocurrencia ni como una frase lanzada al aire. Desde nuestra perspectiva, es una realidad política que se refleja en una manera de operar: intentar controlar o colocar bajo su influencia espacios y áreas estratégicas para mantener poder y capacidad de decisión.
Ese es precisamente el fondo del asunto: no se trata solamente de quién ocupa un cargo, sino de quién mueve los hilos detrás de determinadas decisiones y a qué intereses terminan beneficiando.
Guste o no, le duela a quien le duela y le arda a quien le arda, las páginas de Valle de Chalco y del Estado de México somos medios de proximidad con un alcance importante, particularmente en la zona oriente del Estado de México y parte de la Ciudad de México.
Nuestro compromiso no está con oficinas, funcionarios ni grupos políticos. Está con la ciudadanía.
Y si algunos creen que pueden esconder la sombra detrás de sus decisiones, tendrán que entender algo: la ciudadanía ya no es ingenua.
Porque cuando una institución comienza a actuar como si respondiera a intereses particulares y no a la gente, la pregunta deja de ser incómoda y se vuelve inevitable:
¿QUIÉN MUEVE LOS HILOS?
“Pobre Valle de Chalco, tan lejos de Dios y tan cerca del Cártel Barrera.”
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