09/09/2026
El proveedor conoce el proyecto, tiene buenos precios y sustituirlo ahora supone asumir retrasos.
Pero ya ha incumplido tres fechas importantes.
Mantenerlo reduce el impacto inmediato. Cambiarlo introduce un problema hoy, pero puede evitar uno mayor mañana.
En una decisión así no miramos solo el último retraso. Revisamos el historial, el coste real de cada incumplimiento, la existencia de alternativas y, sobre todo, cuánto depende el negocio de ese proveedor.
A veces cambiar tiene un coste.
No cambiar también.
¿Qué decisión llevarías a la mesa de dirección?